Yo soy…

no sé por qué, hay palabras que me suenan mejor en inglés…ramblings…

Soy.

Energía en movimiento: herencia, presente y deseos, un sueño o proyecto (eso me dijeron) de mis padres (médico y frustrado, uno; artista y loca, la otra. Ambos para nada aburridos).

Mis zapatillas de ballet destrozadas, como mis dedos durante trece años. Un helado gigante de La Montevideana frente a la Plaza España. Una cachetada a los once años.

Soy cada cicatriz. Un hogar, un templo, un rompecabezas que se arma. “Do I contradict myself?/Very well then I contradict myself,/(I am large, I contain multitudes.)”. Grafito (y el deseo de la tinta). Una biblioteca llena de libros (algunos buenos, otros no tanto, otros que guardo para empapelar un muro) y una larga lista de libros por leer. Un escenario y un aplauso de pie.

Un recorrido nocturno por el Amazonas, una visita guiada al Hermitage, una montaña rusa. Un amanecer en el desierto del Sahara. Un doubledecker en soledad.

Un mapa en movimiento: el recuerdo lejano de innumerables viajes en tren, en avión, en colectivo y el sueño de futuros viajes (me pregunto: ¿me cansaré alguna vez?). Una historia escrita en el cosmos, un diminuto hilo conductor de certezas y dudas que tuvieron otros. Un continente inexplorado, indómito, atravesado por vendavales que traen olor a lavandas y manadas de caballos salvajes (¿habrá un mar-inabarcable o montañas-eternas en mi?). Una taza de té chai (porque es especiado y profundo) compartida… o no.

Soy esta catarata de palabras, este inventario, este checklist desordenado: una búsqueda. Una excusa y la explicación de que no existen. Luz: a veces un relámpago en la noche oscura, a veces un reflector como la luna. “Je veux de l’amour, de la joie, de la bonne humeur/Ce n’est pas votre argent qui fera mon bonheur/Moi je veux crever la main sur le coeur/Allons ensemble, découvrir ma liberté/Oubliez donc tous vos clichés/Bienvenue dans ma réalité”

Un león y un cordero, el agua, el aire: un remolino, una lágrima de felicidad. Las jambas de mis letras son cortas. Cosas que no puedo recordar y otras que no me imagino, otra persona: alguien mucho mayor…pero con corazón de niño. Música constante y una bandada de pájaros que revolotea sobre mi cabeza (por eso las jaulas que había en mi casa estaban abiertas y Lucas los culpa de mis cambios de ánimo): “pájaros en la cabeza y soñar que aún contaré relámpagos contigo, aunque el tiempo y la arena escondan el camino hasta ti” 

Una utopía (que “sirve para seguir caminando”), una reflexión incansable. Un intento de grito de libertad… en proceso.

Soy una vida dispuesta a devolverse a jirones, usada, gastada. “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. Mi voz es tranquila, mi mente no lo es. Las estrellas forman una tobillera que llevo en el pie izquierdo.

Temo que algún día mis límites ya no puedan contenerme…

.

Lo que da nombre a este espacio…

(Gracias, mami Bertolyotti por el poema)

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El Dulce Milagro

¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia.

Juana de Ibarbourou

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